Madeira

Wednesday December 5th, 2018 no comments Posted in Europe, Guide, Portugal

Si yo hubiera sabido que a menos de dos horas de vuelo iba a encontrar este paraíso, sin duda hubiera viajado a descubrirlo mucho antes. Madeira, la isla de la eterna primavera, goza de un clima espectacular durante todo el año, volcanes, ríos subterráneos, cascadas que brotan de cualquier esquina, selvas y bosques de laurisilva, playas de arena negra, picos donde llega a nevar en invierno… los atractivos de este archipiélago perdido en mitad del océano Atlántico son infinitos y muy sorprendentes.

Es un destino ideal si eres una persona activa y amante de la naturaleza. Si te gusta caminar por senderos de pura naturaleza debes saber que Madeira es uno de los mejores escaparates para hacerlo. Aquí lo típico son las rutas por levadas, que son canales/acueductos creados en el siglo XVI con el que trasladaban el agua, y lo siguen haciendo hoy día, desde los puntos de la isla donde llueve mucho a aquellos en los que no llueve tanto. Conforman una red de más de 2500 kilómetros. Junto a estas levadas hay caminos más o menos estrechos (a veces vas al ras del agua y el acantilado, mientras que otras veces hay un amplio margen) que permiten adentrarse en las profundidades de la isla y descubrir paisajes realmente abrumadores.

Madeira es fotogénica a más no poder. Sin ser demasiado grande (poco menos que Lanzarote), con 57 kilómetros de extremo a extremo y apenas 22 kilómetros de la costa sur a la costa norte, tiene una variedad brutal de paisajes. En muy pocos minutos se puede pasar de un acantilado junto al mar con plantaciones de mango y maracuyá a un denso bosque nublado de laurisilva. Y de allí a un entorno prácticamente lunar como el que acompaña al Pico Ruivo, el más alto de Madeira con 1862 metros, o al Pico do Arieiro, con un observatorio que deja muy abajo a unas nubes que vuelan a tus pies a gran velocidad.

Clima

Situada a 500 km al norte de Canarias, Madeira forma parte de la Macaronesia, o para aquellos que escucháis esta palabra por primera vez, así se llama al colectivo de los cinco archipiélagos del Atlántico Norte, más o menos cercanos al continente africano: Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes. Al igual que sus compañeras , la isla tiene muchas particularidades naturales (botánicas, zoológicas, geológicas y climatológicas). Por ejemplo, todas de origen volcánico y acogen una flora particularmente rica y diversa,​ con abundantes endemismos.

Situada en un clima oceánico subtropical, su posición geográfica y su topografía montañosa favorece el predominio de temperaturas suaves y agradables, mínimas que no suelen bajar de 14º y máximas que rara vez superan los 25º.  Sin embargo, para nosotros fue una sorpresa que aún en julio las noches fueran tan frescas (alrededor de 18º y las máximas nunca superaran los 25º)

La mayoría de los turistas suelen visitarlo entre los meses de julio y agosto ya que son los meses en los que la temperatura del agua es más alta. Aunque durante todo el año goza de temperaturas suaves. En cualquier caso, no olvides nunca tu chubasquero porque en los bosques de laurisilva siempre hay un microclima de nubes y humedad en el que te puede sorprender la lluvia en cualquier época del año.

Gastronomía

Sin duda la gastronomía es un punto fuerte de Madeira. El producto es excelente y fresco, tanto de mar como de la tierra, y la isla se está postulando cada vez más como un destino para gastrónomos que van en busca, a veces de la sencillez de tomar un buen pescado a orillas del mar o bien de los platos más innovadores con vistas al puerto de Funchal (como el estupendo y modernísimo Design Centre Nini Andrade Silva Restaurant– media de 45€/persona).

Uno de los grandes clásicos de Madeira son las espetadas, pero a diferencia de las de las costas andaluzas, aquí son de buenos trozos de carne de vaca que se ponen en el fuego. Estos palos de hierro se cuelgan después en unos ganchos que hay en cada mesa, y de los cuales hay que tirar para ir sacando cada pedacito de carne que queramos comernos. Si las espetadas las acompañamos del pan típico de la isla (bolos de caco) que se sirve caliente con mantequilla de ajo y perejil, podríamos darle un sobresaliente a la velada.

Por otro lado las bondades del clima madeirense permite el cultivo de frutas tropicales como el mango o la papaya, que dan un toque de sabor a muchos platos (y, por supuesto, a los zumos naturales). De cara a beber, y con grados de por medio, nada más típico que la poncha, un aguardiente mezclado con miel de caña y zumo de limón natural con el que los madeirenses olvidan sus penas.

Aquí os dejo el listado de restaurantes que os recomiendo yo personalmente por haber estado y otros tantos que me recomendó la chica del freetour de Funchal, oriunda de la isla:

  • Sitio para pescado es Fajã dos Padres para el que hay que bajar en funicular- plato principal entre 12€ y 15€) Restaurante Fajã Dos Padres. Lo que convierte en único a este lugar es que sólo se puede acceder desde el mar o descendiendo el acantilado en un funicular que se ha habilitado para la ocasión. No te olvides de reservar y de ir con calma, pues es de esos lugares que merece una sobremesa larga.

 

Dónde alojarse

Cuando empecé a buscar información sobre donde alojarme en Madeira encontré poca información y desordenada, así que voy a intentar resolver vuestras dudas como a mí me hubiera gustado encontrar.

La isla es pequeña, por lo que moverse de una punta a otra puede suponer como máximo 2 horas de coche.

Qué hacer y visitar en nuestro viaje a Madeira

  1. Trekking: Conquistando levadas en los bosques de laurisilva.
    Para mí, es el punto fuerte de la isla. En este enlace xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx encontraréis mi guía personalizada con las mejores levadas de Madeira.
    Las levadas suelen comenzar en las zonas en que más llueve y hacer un largo viaje. Esta tradición que comenzó en el siglo XVI para irrigar sus plantaciones de caña de azúcar, se desarrolló de tal modo que actualmente existe una red de más de 2400 kilómetros de levadas. Y muchas de ellas son por los densos bosques de laurisilva, declarados y protegidos como Patrimonio de la Humanidad UNESCO.Hay caminatas para todos los gustos. Es preciso ir bien equipado cuando se decide hacer una levada. Con carácter general, no son de alta dificultad pero incluso las más sencillas requieren de un buen calzado de montaña (antideslizante) debido a la humedad del terreno, chubasqueros (en algunas es necesario atravesar túneles en los que gotea el agua y en otras aunque carezcan de ellos pero el tiempo puede ser frío y húmedo), linternas (como te decía, en algunos trayectos hay que atravesar túneles. Un frontal te será de ayuda pero si no quieres incurrir en este gasto, y teniendo cuidado, la linterna del móvil te será de ayuda), gorra (en caso de día muy soleado) … También es necesario que lleves una pequeña mochila con agua y algún tentempié. Aunque en la mayoría de las levadas veremos zonas con cataratas, el agua no es potable.Existe una app que proporciona información útil para hacer las caminatas con mapas, coordenadas, transportes, etc…pero no es gratuita. Encontraréis mucha información sobre todas las levadas en internet o en las oficinas de turismo, pero si aún así queréis descargarla, se trata de walk me guide: http://www.walkmeguide.com
  2. Funchal
    La capital de Madeira, Funchal, posee un casco histórico delicioso (y siempre cuesta arriba) donde la típica calçada portuguesa secunda nuestros pasos. La ciudad está repleta de jardines y parques, monumentos y fortalezas que datan de la época de los exploradores y lo primeros siglos en que fue habitada (de a partir del s. XV), sobre todo religiosos y militares. Por ejemplo junto al puerto se encuentra el Fuerte de Santiago, reconocible por sus murallas y torres amarillas, es uno de los vestigios mejor conservados de la ciudad. Casualmente fue construido en 1614 bajo el mandato del rey Felipe III de España (en la etapa en que los Austrias gobernaron Portugal) para evitar los ataques de los piratas. Y se trata, sin duda, de uno de los iconos de la ciudad.Los aromas a mar y fruta tropical se entremezclan con los sonidos del fado y los vientos que llegan desde los acantilados cercanos.El convento de Santa Clara o la iglesia colegial de la Compañía de Jesús son el mejor referente religioso colonial junto a catedral donde la presencia de azulejos portugueses es evidente. Pero, al igual que podamos encontrar en Sintra o Lisboa, también hay Quintas o palacios ajardinados cuyos millonarios dueños se hicieron construir pequeños paraísos en la isla. La Quinta das Flores es probablemente la más conocida y que resulta más aconsejable visitar.
    Recomiendo sin duda visitar el mercado de xxxxx.
    Hay que hacer el free tour zxxxxxxxxxxxxx

    La ruta de las puertas pintadas: Una de las formas en las que se ha reinterpretado a sí misma en la zona velha* (*vieja) tiene que ver con la profileración del arte urbano que se ha colado en las puertas de las casas. Cada una de ellas se ha convertido en un cuadro diferente y es agradable pasear por esta zona y ver las fotogénicas puertas/obras de arte. Sin embargo, esta zona se ha orientado tanto hacia el turismo que hay calles en las que resulta casi imposible dar un paso sin ser acosado por miles de camareros de los restaurantes de la zona que cada día, salen a la caza del guiri.

  3. Piscinas naturales
    A falta de buenas playas, ya que son de piedras y las mejores están en la isla de enfrente, Porto Santo, cabe decir que Madeira lo compensa con una colección de bonitas piscinas naturales en entornos del todo idílicos. Hay piscinas naturales de auténtica postal en el norte de la isla, concretamente en Porto Moniz. La localidad sólo tiene unos 3.000 habitantes y su pasado está vinculado con los balleneros, pero por lo que realmente es conocida es por sus piscinas construídas aprovechando las formaciones volcánicas y donde uno puede sumergirse en la quietud de aguas turquesas que son todo un regalo para los sentidos. El precio de la entrada es de tan solo xxxxxxxxxx y tienes acceso a todo el recinto con restaurante, hamacas (de pago), vestuarios, aseos, duchas, etc… y todo muy limpio.Sin salir del norte, siguiendo por la carretera hacia São Vicente, la localidad de Seixal (a tan sólo 9 km de Porto Moniz) posee otras piscinas naturales que no son demasiado conocidas por los turistas en las que un gran arco de piedra recibe, y protege, a los bañistas (éstas además, son gratis). Pero en realidad hay piscinas naturales en toda la isla y se pueden utilizar durante buena parte del año en el que el clima suele acompañar.De las múltiples playas y piscinas naturales de Madeira, destacan las siguientes:– Ponta Gorda-> muy masificadas– Praia Formosa– Calhau da Lapa-> preparad las piernas porque hay que hacer una buena subida de escaleras a la vuelta.– Ribeira Brava– Ponta do Sol– Praia da Calheta -> la única que tiene arena dorada (traída de fuera, claro) y en la que suele hacer mejor tiempo.– Porto Moniz -> las que os he comentado antes– Jamaica (Seixal)– Ponta Delgada-> muy para guiris– Machico-> tiene una parte de piedras y otra de arena negra
  4. Turismo activo para una isla activa
    Senderismo, barranquismo, surf, buceo (mergulho en portugués), snorkelling, saltar en parapente desde un acantilado, rutas cañeras en jeep o en mountain bike por donde las carreteras no existen ni se las esperan… No cabe duda de que Madeira se enorgullece con razón de la gran cantidad de propuestas de turismo activo que ofrece a sus visitantes. Para los amigos de eso a lo que llamamos soltar adrenalina y las grandes experiencias no existe la decepción.
  5. Miradores
    – En el sur de la isla, cerca de Funchal, encontramos el Mirador de Cabo Girão con una pasarela de cristal. Este lugar se alza sobre uno de los acantilados más altos de Europa y uno de los más elevados del mundo con sus 580 metros sobre el mar. También puedes llegar al Cabo Girao caminando por la Levada do Norte.
    -En cualquiera de los miradores de Serra da Água, ya suficientemente lejos de la costa, comprobamos cómo el paisaje ha vuelto a cambiar de manera rotunda. Esta vez se trata de bancales escalonados que bien recuerdan a los arrozales asiáticos
    -Desde Funchal puedes ir en coche hasta el mirador del Pico do Arieiro. Puede ser una de las primeras excursiones que hagas en Madeira, ya que desde su mirador ubicado a 1.818 metros de altitud puedes hacerte una idea de la fisonomía de la isla principal. Si tienes pensado hacer la excursión que va desde este pico hasta el Pico Ruivo, puedes obviar esta opción al principio del viaje.
    -En la carretera que va a Porto Moniz, después de uno de los túneles, encontrarás el mirador do Véu da Noiva, desde el que podrás observar desde cascadas hasta los pináculos de roca volcánica que emergen del mar en los conocidos como islotes de Riberia da Janela.
    -En tu camino hacia la parte más septentrional de la isla encontrarás muchísimos miradores y balcones que te regalan unas vistas de vértigo. Uno de los mejores del interior de Madeira es el denominado Curral das Freiras, un valle que sirvió durante muchos años a los lugareños para refugiarse de los constantes ataques de los piratas.
  6. A unos 30 min en coche de Funchal, sin salirnos de la escarpada costa sur, aunque yendo al extremo más oriental, asomate a la naturaleza salvaje y ventosa de Ponta de São Lourenço. Contrasta completamente con el resto del paisaje verde de la isla. Aquel es el reino de la erosión del viento y las olas del mar, una postal maravillosa que bien nos recordó a nuestra querida Islandia. Se trata de una lengua de tierra de unos 9 kilómetros que se adentra incisivamente en el mar. Los paisajes son muy rocosos y tienen un color rojizo muy peculiar. En días despejados se puede divisar Porto Santo y las Islas Desertas.
  7. Continuando por la costa norte de Madeira llegarás a las grutas y el centro de vulcanismo de Sao Vicente. Es una excursión muy sencilla que permite adentrarte en unas preciosas cuevas para que entiendas mejor como se formó esta fascinante isla de origen volcánico. En las profundidades podrás observar peculiares formaciones y algunos de los tubos por los que circuló la lava hace 400.000 años. Nosotros, particularmente, no entramos porque preferimos pasear por los kilómetros de senderos que tenía la isla.
  8. Siguiendo la ruta del norte y llegando al oeste de la isla tenemos que hacer una parada obligatoria en Santana. Con menos de 3.500 habitantes, esta pequeña localidad es de las más visitadas de Madeira por sus casas tradicionales de forma triangular con techos de paja muy inclinados. En la actualidad, se conservan cerca de un centenar de estas edificaciones. Son preciosas y muy fotogénicas.
  9. Ribeira Brava. Es un pueblecito costero que tiene un centro urbano precioso donde destaca la parroquia de Sao Bento. También podrás visitar una torre circular cerca del paseo marítimo y su singular mercado municipal.

 

 

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